Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Stalin

¿Qué piensa de Osip Mandelstam?

La pregunta le viene directa, sin tiempo para prepararse y, como con toda probabilidad le hubiera ocurrido a cualquier otro, sin remedio lo azora. Ante ella no es capaz de articular una respuesta coherente o mínimamente digna. El suceso dará lugar a múltiples versiones e interpretaciones que mucho después recogerá meticulosamente Ismail Kadaré. Ciertamente, Pasternak no sale de ellas bien parado. Se le reprocha no haber sido capaz de decir nada en favor del poeta detenido. Pero estamos en junio de 1934. Ha sonado el teléfono y al descolgarlo, alguien que se ha identificado como Alexander Poskrebychev ha indicado que le pasa el aparato al camarada Stalin. Pasternak alcanza a balbucir que pertenecen a distintas corrientes poéticas y apenas se conocen. Tras oírlo, el omnipotente secretario general del Partido le reprocha ser un pésimo camarada y, según algunas versiones, le pone como ejemplo a los bolcheviques, quienes ―dice― jamás abandonan a los suyos. Extraña afirmación, anotaremos al ...

La Guerra Civil en el contexto europeo

Conferencia pronunciada el 27 de abril de 2017 en el Museo de la Ciudad (Móstoles)  La guerra Civil en el contexto europeo De todos es sabido que tras el fracaso del levantamiento militar iniciado en Marruecos el 17 de julio de 1936 y secundado al día siguiente por un sector del ejército, se inició una larga guerra en la que los militares sublevados contaron desde el principio con el apoyo de Italia, de Alemania y de Portugal, en tanto que el gobierno republicano, internacionalmente reconocido como legítimo, solo pudo encontrar ayuda en la Unión Soviética y México. Las potencias democráticas occidentales, fundamentalmente el Reino Unido, Francia y los Estados Unidos, optaron, en cambio, por una política de no intervención que en realidad no hizo sino favorecer a los rebeldes. Es mi propósito a lo largo de esta conferencia intentar aproximarme a las razones que motivaron las actuaciones de los diferentes gobiernos, para lo cual habremos de remontarnos en el tiempo hasta los ...

El NKVD en España: asesinato de Andreu Nin

En los meses de abril y mayo de 1937, los dos bandos enfrentados en la guerra Civil Española, vivieron un proceso hasta cierto punto similar. En ambos se tomaron medidas para afianzar la autoridad del Estado frente a las milicias y partidos. Así, el 19 de abril, Francisco Franco promulgó en Salamanca el Decreto de Unificación, por el que se disolvían los partidos políticos, que habían apoyado la sublevación y se les integraba en una nueva organización, denominada Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET de las JONS). La medida no fue bien acogida por una parte de los dirigentes carlistas y falangistas. Manuel Fal Conde, jefe de la Comunión Tradicionalista, exiliado en Portugal desde que, tras un intento de crear una academia militar carlista, se le diera a elegir entre marchar al extranjero o comparecer ante un consejo de guerra, se opuso y, aunque se le ofreció, se negó a jurar del cargo de Consejero Nacional del recién creado partido ún...

Un Rokosovski decente

De manera obvia, algunos de los elementos utilizados por Vasili Aksiónov para dibujar el personaje de Nikita Borísovich Grádov, en la trilogía Una saga moscovita , están tomados de la vida de Konstantin Rokosovski. Al igual que este, Nikita, tras ocupar un alto cargo militar, es arrestado en 1938, durante la purga que costó la vida entre otros muchos al mariscal Tujachevski, y enviado a un campo de trabajo, del que solo saldrá cuando la ofensiva alemana sobre Moscú, fuerce a Stalin a recurrir a los mandos represaliados. Parece, al menos eso sostiene Aksiónov, que fue el general Zhúkov, quien en el momento más difícil de la guerra, convenció a Iósif Vissarionóvich de la necesidad de recuperar a militares experimentados. Así, directamente desde el Gulag , estos oficiales, tras un breve período de convalecencia, pasan a ocupar el mando de los ejércitos que se enfrentarán victoriosamente al invasor.. Es difícil entender lo que pudo pasar por la mente de aquellos hombres súbitamente rehabil...

Más sobre Vida y Destino

Aunque ya me he ocupado en varias ocasiones de la obra de Vasili Grossman, hoy siento la necesidad de volver sobre ella. En realidad podría comentarla durante meses sin por ello agotar su riqueza. Hay novelas, algunas muy ambiciosas, cuyos personajes carecen de espesor, son apenas sombras que reproducen sobre una blanca pantalla el movimiento de manos ajenas. Pronuncian palabras que no podemos creer, pues claramente traslucen pensamientos prestados. Quizá llegue a interesarnos la trama, o nos sintamos deslumbrados por la maestría literaria del autor, por su manera cautivadora de escribir; pero, transcurrido un tiempo, ningún sedimento habrá quedado en nuestro espíritu. Habremos pasado un rato divertido, pero nada nuevo sabremos sobre los seres humanos y el mundo en que habitan. Pienso, por poner dos ejemplos distantes. en El Buscón de Quevedo y en la trilogía de El Ruedo Ibérico de Valle Inclán. Grotescas caricaturas ricamente engalanadas; brillantes fuegos de artificio pronto desva...

Miedo

Quizá solo sea un signo de que la juventud hace ya tiempo que me abandonó, pero por primera vez en la vida creo sentir miedo. No se trata de algo personal. Siempre supe que soy mortal y, aunque me gusta este mundo, no me aferro a él. Es algo mucho peor: una sensación de fracaso vital, de pérdida de confianza en el futuro. Comprendo que fui un necio seducido por los ideales de la Ilustración. Un discípulo mediocre de Rousseau, pero también de Comte y Marx e incluso, aunque ante este mantengo el mayor respeto, de Kant. Fui, como tantos otros, un creyente en la religión del progreso; un iluso convencido, contra toda evidencia, de que la humanidad avanza de manera irreversible hacia mejor; un optimista seguro de que la luz siempre disipa las tinieblas. Alguien dirá: ¿cómo es posible, tras la Shoá , mantener la fe en el progreso?; y, sin duda, tendrá razón. Ni siquiera la ingenuidad de Pangloss alcanza a resistir prueba semejante. Mas quien tal argumenta olvida la fuerza de la ignorancia. N...