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Mostrando las entradas etiquetadas como San Agustín

Política y sociedad en La Ciudad de Dios

1.       Dios y el Tiempo Con este título pronunció Fernando J. Joven una conferencia enormemente sugestiva en las XV Jornadas Agustinianas. En una exposición tan apasionante como apasionada, nos  mostró cómo San Agustín, para explicar la caída de Roma ante las hordas bárbaras de Alarico, desmonta piedra a piedra, con las armas de la razón, la cosmovisión que durante siglos había justificado el dominio imperial, y alza en su lugar una alternativa cristiana, que hoy, más de un milenio y medio después, conserva pleno significado. Es tan rico y estimulante el pensamiento del autor que resulta extremadamente difícil, al menos para mis menguadas fuerzas, resumirlo en un breve espacio.  Lo intentaré, no obstante, pese a ser consciente de que al hacerlo, irremediablemente omitiré matices que dan pleno sentido a su exposición. Pido, pues, disculpas tanto a Fernando Joven  como a los lectores, ya que no soy más que un torpe aunque bienintencionado i...

Los maniqueos

Desde muy pronto, el cristianismo hubo de afirmarse no tanto frente al paganismo, que ya había entrado en una profunda crisis en los medios intelectuales, como ante otras corrientes religiosas que le disputaban en la conciencia de las gentes la esperanza de salvación. Entre ellas merece una atención especial el maniqueísmo, no solo por la cantidad de seguidores que alcanzó a tener, sino, en nuestro caso, por haber seducido durante un tiempo al joven Aurelio Agustín, quien acabaría siendo universalmente conocido como San Agustín. Una primera consideración se nos ofrece. Una persona de tan notoria inteligencia y cultura, y tan sedienta de verdad, no pudo abrazar una doctrina inconsistente o supersticiosa; por tanto, el maniqueísmo debe ofrecer una respuesta a esos interrogantes últimos que el alma humana siente la necesidad de desentrañar. No es, pues, algo que podamos orillar como perteneciente a un remoto pasado carente de interés, sino que, al contrario, hemos de conocerlo y afr...