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Al asalto del Paraíso 3. La diosa Razón

Para Kant el mito del paraíso representa el paso de la animalidad regida por el instinto, a la humanidad guiada por la razón; en definitiva, el tránsito de la tutela de la Naturaleza al estado «de libertad [1] . Se trata de un espejismo, de una ficción nacida del desasosiego ante la dureza de la vida. Una vez despierta, la razón ―afirma― nos impulsa al desarrollo de nuestras capacidades e impide el retroceso al estado de rudeza y sencillez [2] . Desde la Ilustración prevaleció entre las elites intelectuales europeas y eurodescendientes la convicción de que el hombre, una vez liberado de los prejuicios que obstaculizan el uso de la razón, se halla en condiciones de aumentar indefinidamente su comprensión de las leyes que rigen el funcionamiento del cosmos y, en consecuencia, de utilizarlas en su provecho. De este modo, al tiempo que niegan, como Epicuro, la intervención sobrenatural en los asuntos mundanos, con lo que reducen a Dios al estatus de creador indiferente ante lo creado, relo...

Miedo

Quizá solo sea un signo de que la juventud hace ya tiempo que me abandonó, pero por primera vez en la vida creo sentir miedo. No se trata de algo personal. Siempre supe que soy mortal y, aunque me gusta este mundo, no me aferro a él. Es algo mucho peor: una sensación de fracaso vital, de pérdida de confianza en el futuro. Comprendo que fui un necio seducido por los ideales de la Ilustración. Un discípulo mediocre de Rousseau, pero también de Comte y Marx e incluso, aunque ante este mantengo el mayor respeto, de Kant. Fui, como tantos otros, un creyente en la religión del progreso; un iluso convencido, contra toda evidencia, de que la humanidad avanza de manera irreversible hacia mejor; un optimista seguro de que la luz siempre disipa las tinieblas. Alguien dirá: ¿cómo es posible, tras la Shoá , mantener la fe en el progreso?; y, sin duda, tendrá razón. Ni siquiera la ingenuidad de Pangloss alcanza a resistir prueba semejante. Mas quien tal argumenta olvida la fuerza de la ignorancia. N...

Dos varas de medir

No pretendo ser original, pues soy consciente de que no hago sino repetir una idea mil veces expresada y quizá tan vieja como nuestra civilización. Esa que San Lucas formuló en los términos: “saca primero la viga que hay en tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano” (Lc, 6, 42). Parece algo obvio y, sin embargo, ¡qué frecuentemente lo olvidamos! Quizá haya que buscar la causa en la secularización de nuestra sociedad, en el olvido y hasta desprecio en que han caído las enseñanzas religiosas en este rincón del mundo occidental. Vino primero el intento kantiano de fundamentar una moral autónoma, deducida del puro uso de la razón. No es posible poner en duda la pureza y vigor de las ideas de Kant, como tampoco podemos pensar que en él alentara un espíritu antirreligioso. Abrió, sin embargo, un camino por el que otros se adentrarían hasta extraviarse. Para él, las normas éticas eran forzosamente universales, pero al desacralizarlas cavó, aunque ese n...

Presencia de Utopía

Tenemos los seres humanos la costumbre de acotar el constante fluir del tiempo en eras, edades y siglos. Las fechas dejan a menudo de ser jalones sobre los que situar los acontecimientos de la vida y de la historia, para convertirse en lindes que separan períodos, cada uno de los cuales se nos revela dotado de unas características que lo diferencian de los demás y le confieren una personalidad propia. Tan humana manía, que sin duda obedece a nuestra necesidad de hacer inteligible el mundo para así poder modificarlo, conduce a que en estos años primiseculares nos interroguemos sobre los rasgos distintivos de un siglo XX hace poco abandonado. Cada cual, según su talante, resaltará unos u otros aspectos. Algunos señalarán que los avances científicos y técnicos no sólo han permitido prolongar la vida humana, sino que han hecho que con menor cantidad de trabajo seamos capaces de producir una cantidad de bienes incomparablemente superior a la que podía obtener cualquier sociedad del pasado....