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Desordenado paseo por el tiempo

Corría el año 1534 y Europa se agitaba en el torbellino de la revolución religiosa. Ya Lutero había desautorizado a los extremistas que, so pretexto de seguir sus pasos reformadores se lanzaban contra las autoridades temporales, dispuestos a edificar el Reino de Dios sobre la tierra. Vientos de jacquerie soplaban sobre Alemania y avivaban rescoldos de viejas herejías. De nuevo se escuchaba la pregunta nunca contestada: cuando Adán araba y Eva hilaba, ¿dónde estaba el señor?. Los príncipes católicos y protestantes olvidaban momentáneamente sus rencillas y se unían para ahogar en sangre la revuelta campesina. Pero la historia no ha terminado. Münster, una pequeña ciudad de Westfalia, es presa de la exaltación. La muchedumbre sigue con fervor a los predicadores anabaptistas y termina por entregar el poder a uno de ellos, Jan Matthys. Los disidentes, católicos y protestantes, tanto da, son expulsados, y comienza la construcción del Reino de Dios. Se presiente la inmediata venida de Cristo...

La hora de Tomás Moro

También hace tiempo publiqué en Estudio Agustiniano esta breve nota sobre otra biografía de Santo Tomás Moro. BERGLAR, Peter. La hora de Tomás Moro. Sólo frente al poder, Ediciones Palabra, Madrid, 1998, 22,5 x 14,5, 435 pp. Un biógrafo no debe contentarse con ofrecernos el relato de lo acontecido a una determinada persona, sino que debe esforzarse por aproximarse a su vida, por penetrar en su intimidad y mostrar ante nuestra indiscreta mirada su ser interior, y así revelarnos sus inquietudes, sus angustias y creencias; ponernos, en fin, ante la riqueza del ser humano. Eso es algo que hace con creces Peter Berglar al narrar la vida de Santo Tomás Moro. En un primer libro, El Ascenso, el autor indaga en las afirmaciones contenidas en el epitafio redactado por el propio Moro. Nos adentramos así en sus relaciones familiares y en su carrera política, terminada bruscamente en lo más alto, cuando en 1532 dimite del puesto de Lord Canciller. Las múltiples y difíciles obligaciones en la cort...