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Mostrando las entradas etiquetadas como Gulag

Todo por la Revolución

Por recomendación de mi buen amigo Sigfrido Samet, quien hace algún tiempo me envió un artículo sobre este libro, he comenzado a leer Generación Mao , escrito por Xinran y publicado en español por Planeta en 2009. Al modo de Los que susurran , de Orlando Figes, la obra se construye a partir de una serie de entrevistas; en este caso, no con supervivientes del Gulag , sino con veteranos que vivieron las grandes transformaciones de la China del siglo XX. Son relatos muy distintos, auque podríamos aislar algunos rasgos compartidos. Llama sobre todo la atención, la dificultad, casi imposibilidad, que estos ancianos encuentran para comunicar a sus hijos y nietos aquello que han vivido. De no ser por Xinran, que les obliga a bucear en el recuerdo, su memoria se desvanecería y pronto un heroísmo y un sufrimiento que se encuentran en la base de nuestro mundo caerían en un absoluto olvido. Son vidas obviamente distintas, pero que al unirse conforman un poliedro en el que se encierran las ilusion...

Sin conciencia

He leído en estos días la novela Todo fluye , de Vasili Grossman y aún estoy bajo los efectos de de su profunda inmersión en la naturaleza humana. Recuerdo que mi primer contacto con el GULAG se produjo muchos años atrás, cuando apenas salido de la adolescencia leí Un día en la vida de Iván Denísovich , y algunas otras obras de Soljenitsin. Al contrario que a muchos de mis amigos, inficionados, como tantos otros jóvenes de mediados de los setenta, por el virus del izquierdismo, no me suscitaron un rechazo visceral. Admiré su calidad literaria y, desde el primer momento, supe que lo contado era cierto; así que comencé a buscar razones que justificaran el horror de los campos. No las hallé. Fue el inicio de un proceso de maduración largo y lento, que me llevó a entender que ningún fin puede justificar tanto sufrimiento, y terminó por alejarme de toda tentación utópica. Pero no es mi deseo hablar de mí, sino de la novela de Vasili Grossman. Sin alcanzar la dimensión épica de Vida y destin...

Los círculos del infierno

Imagina Dante el Infierno constituido por nueve círculos en los cuales cumplen su eterno castigo los pecadores. Cuando, en plena adolescencia, leí por primera vez la Divina Comedia , recuerdo que me estremeció aún más que la dureza de las penas, el ambiente lóbrego en que unas almas desdichadas arrastran por toda la eternidad una existencia sin esperanza. Han pasado muchos años desde entonces, y hoy, de nuevo me he encontrado con la obra del poeta florentino. En este tiempo nuevas experiencias y lecturas han enriquecido mi visión del mundo y me han hecho perder necias ilusiones. Se ha derrumbado mi fe en Utopía y en su lugar, tras años de búsqueda, ha surgido la convicción de que somos capaces, no ya de crear un mundo perfecto −pues eso es algo que escapa a nuestra limitada naturaleza−, sino de algo solo aparentemente más humilde: aliviar el sufrimiento ajeno. El inmenso esfuerzo desplegado por los seres humanos en su afán por edificar el reino de Dios, por forzar la entrada a un Paraí...

La política en el laberinto. A propósito de un libro de Justo Zambrana (Tusquets. Barcelona. 2003)

Ya en la introducción menciona Justo Zambrana la débil elaboración teórica del socialismo español. Tras leer su libro no puedo por menos que mostrar mi total acuerdo con su afirmación. Algo queda claro en medio de confusas y maniqueas digresiones: al señor Zambrana, y suponemos que a la izquierda en cuyo nombre parece hablar, no le gusta el mercado. No voy a disputar sobre esto, aunque me parece una base en exceso débil para soportar el peso de una construcción política. Invocaciones a Hegel y a paradojas de la historia no bastan para convencernos de que el comunismo, al imponer un sanguinario dominio sobre millones de seres humanos, tuvo el efecto benéfico de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores de Estados Unidos y Europa Occidental, dado que llevó a los dirigentes de estos países a desarrollar políticas sociales de inspiración socialdemócrata. El argumento no es paradójico, sino malvado, pues lleva implícita la conclusión, que el autor no tardará en explicitar, de que ...

Varsovia

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No es, desde luego, una ciudad bella. Tras acomodarme en el hotel y después de una comida, que yo hubiera querido más ligera, decidí pasear hasta la orilla del Vístula. No sé si tendrá que ver el hecho de haber nacido en Madrid, regada, si cabe emplear tal verbo en este caso, por el humilde Manzanares, pero los grandes ríos ejercen sobre mí una irresistible atracción, un poder fascinador en el que cuando aún era niño −recuerdo haberlo sentido a orillas del Ebro y del Duero− se mezclaba un sentimiento mezcla de temor y de respeto. Obviamente no había prestado atención a la escala del plano, pues el camino fue mucho más largo de lo previsto. Me deparó, eso sí, la oportunidad de atravesar una vasta zona del centro y de pasar junto al gigantesco Palacio de la Cultura y de la Ciencia y también frente al un tanto descuidado palacete que alberga el museo de Chopin. La primera impresión fue la de que se trataba de una ciudad caótica, de un urbanismo disparatado, en la que edificios vanguardist...